martes, 6 de mayo de 2008

pascua lama_valle huasco

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Los minerales serán procesados para obtener como productos oro, plata y concentrado de cobre. El proyecto tendrá obras y operaciones mineras tanto en territorio chileno como argentino. Las empresas que desarrollan el proyecto son: Compañía Minera Nevada S.A. en Chile y Barrick Exploraciones Argentina S.A. y Exploraciones Mineras Argentinas S.A., en Argentina.

El proyecto original, con un costo de US$ 1.400 millones, pretendía explotar 225 millones de toneladas y ha solicitado una ampliación para la explotación de 304 millones de toneladas de reservas mineras, conteniendo 16,9 millones de onzas de oro, 635 millones de onzas de plata, y 250.000 toneladas de cobre.

Este proyecto tiene una vida útil de 20 años, y removería hasta antes de que la COREMA III región lo cambiará a explotación subterránea, alrededor de 1.808 millones de toneladas de material, correspondiente en un 17% a mineral, y a un 83% a estériles, lo que corresponde a residuos con contenidos tóxicos.

El proyecto, que operará en forma simultánea en Argentina y Chile, contemplaba en el sector chileno, ubicar parte del rajo de la mina, chancar el mineral extraído para reducir su tamaño, instalar uno de los botaderos de estériles y algunas instalaciones de campamento. Luego el material chancado será transportado al sector argentino mediante correa transportadora, donde se procesará y se depositarán los residuos en un tranque de relaves, hoy debido a los cambios efectuados por la autoridad ambiental, existe una gran incertidumbre de cómo se efectuara el nuevo proyecto, que a juicio de Greenpeace debiera ser evaluado por un nuevo estudio de Impacto Ambiental.

Respecto a los impactos ambientales que se prevén del proyecto (original), algunos de los más significativos en el sector chileno, son la modificación en cantidad y calidad de los recursos hídricos de la cuenca del río el Toro. Puesto que según los datos de la propia autoridad mencionan este podría alterar significativamente el caudal del la cuenca al reducir alrededor del 82% el aporte hídrico en los años secos.

El proyecto según las condiciones de la autoridad ya no removerá los hielos de los glaciares Toro1, Toro2 y Esperanza los que pretendía reubicarlos sobre el glaciar Guanaco. Este es un aspecto era altamente objetable pues la remoción de glaciares propuesta por la empresa no cuenta con respaldo científico ni con experiencias exitosas a nivel mundial que aseguren que la remoción de glaciares
no causará impactos ambientales negativos. Hoy no se sabe que medidas concretas la autoridad ha señalado para el cuidado de los glaciares, puesto que los datos que el EIA presentado no entrega los datos necesarios para este nuevo proyecto subterráneo.

La remoción planteada por la empresa habría hecho desaparecer los glaciares Toro 1, Toro 2 y Esperanza, al sacarlos de la cuenca donde naturalmente se formaron alterando todo el ciclo hidrológico asociado a esas cuencas, perdiéndose en forma irreparable 3 de los 1751 glaciares que posee Chile, algo inaceptable, sobre todo tomando en cuenta el claro retroceso en que se encuentran los glaciares producto del cambio climático.

El proyecto tampoco evaluaba los efectos que se tendrán sobre el glaciar el Guanaco, incluso la empresa indicaba que no tendrá ningún impacto. Pero se pretendía llevar todos los hielos extraídos y los residuos de esa faena hasta este glaciar impactandolo directamente. Este aspecto es muy relevante y requiere de claros y acuciosos estudios, afectándose y modificándose su dinámica glaciológica y alterando la hidrología de los cuerpos de agua de la cual el glaciar es parte integral.

Otro aspecto relevante y que no se conocen mayores detalles de cómo la autoridad pretende garantizar que no habrá impactos en los cursos de agua, provienen del lugar determinado para el depósito del material estéril o de descarte, el cual se colocará sobre el río El Estrecho en el proyecto original. Este material estará expuesto a lluvia y nieve, lixiviándose y percolando hacia las napas y cauces superficiales, produciendo contaminación química que afectará el intenso uso que se tiene del escaso recurso hídrico, en esta zona semiárida pero en este nuevo escenario de minería subterránea, no existe claridad en torno a las medidas de protección.

La estrategia llevada a cabo por la empresa canadiense Barrick ha sido avasalladora, con un fuerte lobby político y económico, sobre los entes decidores y sobre parte de la comunidad afectada, claros ejemplos de ellos son los mecanismos de presión ya conocidos, como la promesa de US$10 millones a la comunidad de regantes y que condicionara el desarrollo de otro proyecto según si es positiva la aprobación de Pascua Lama. Mecanismos que han dejado al descubierto la fragilidad de la actual legislación ambiental del país
y la escasa protección a nuestro medio ambiente y a nuestros recursos naturales y dan una fuerte señal de que de esa manera es, se puede presionar a favor de la aprobación proyectos.

Greenpeace considera que la ejecución del Proyecto Minero Pascua Lama, pone en alto riesgo el desarrollo del valle del Huasco, donde el agua, el elemento más preciado en el desierto, se verá afectada irremediablemente. Se afectarán dos sectores de alta y específica biodiversidad como son el Humedal del Huasco y en el lado argentino la Reserva de la Biosfera de San Guillermo, un área protegida reconocida por la UNESCO.

Greenpeace considera que no están dadas las condiciones para asegurar que se trata de un proyecto que aporte hacia el Desarrollo Sustentable, y donde consideramos imprescindible que exista una modificación al Acuerdo suscrito entre Chile y Argentina, en el sentido que este tipo de proyectos conjuntos deban ser evaluados en forma integral, no parcializados, teniendo en cuenta los efectos sinérgicos que se producen sobre ambos países.

http://www.greenpeace.org/chile/campaigns/t-xicos/pascua-lama

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